Todah Rabah
Si tengo que elegir una anécdota de este 2005 que se va terminando, creo que me quedo con mi encuentro cercano con aspirantes a afiliados del Nacional Socialismo Alemán. Sí, sí, con dos pibes con la esvástica colgada del cuello (literalmente).
Me subo al bondi en Corrientes y Billinghurst (zona bastante paisana por cierto), y un flaco muy amablemente me ofrece ayuda para terminar de acomodar la silla. Ya por el rabillo del ojo me había llamado la atención su vestuario, pero hasta que no volvió a su asiento, lo observé más en detalle, y escuché las charlas que tenía con su compañero, no terminé de confirmarlo (sí, sí, soy un poco lento). Obviamente, para bajar me volvieron a ofrecer ayuda, la cual volví a aceptar pero con muchas ganas de despedirlos con algún comentario en hebreo o con ironía, pero no lo hice. Un poco porque era kilombo al pedo, y otro poco, aunque me cueste admitirlo, por eso de que soldado que huye sirve para otra guerra…
Y digo que elegiría esta anécdota por dos razones:
Pero bueno, a pesar y gracias a los golpes, uno va descubriendo que es lo que es porque quiere serlo. Y que si bien se pueden ajustar algunas cosas (ser menos buenudo, por un lado; ser más directo para mandar a la mierda, por el otro), no hay nada como ser fiel a uno mismo.
Por eso, mi deseo para este 2006 que va llegando, es que nos seamos todo lo fieles que queramos. Que sepamos protegernos, y a los que amamos, de quienes son más turros que nosotros. Que tengamos la sabiduría para decidir cuándo poner la otra mejilla, cuándo poner primera y cuándo y cómo usar el chipote chillón.
Todah Rabah, es decir, gracias, por el 2005. Disfrutemos de la cosecha 2006.
Añada buena,
Diego
Me subo al bondi en Corrientes y Billinghurst (zona bastante paisana por cierto), y un flaco muy amablemente me ofrece ayuda para terminar de acomodar la silla. Ya por el rabillo del ojo me había llamado la atención su vestuario, pero hasta que no volvió a su asiento, lo observé más en detalle, y escuché las charlas que tenía con su compañero, no terminé de confirmarlo (sí, sí, soy un poco lento). Obviamente, para bajar me volvieron a ofrecer ayuda, la cual volví a aceptar pero con muchas ganas de despedirlos con algún comentario en hebreo o con ironía, pero no lo hice. Un poco porque era kilombo al pedo, y otro poco, aunque me cueste admitirlo, por eso de que soldado que huye sirve para otra guerra…
Y digo que elegiría esta anécdota por dos razones:
- Me resulta bastante pintoresca la situación, máxime cuando el día anterior quienes me habían ayudado haciendo un trayecto muy similar habían sido dos muchachos israelíes. Además, dos nazis ayudando a un judío ecuménico como yo. Surrealismo, dirán algunos.
- Hubo varias “malas personas” que durante el año me ayudaron de una u otra forma pero que a diferencia de estos pibes, me terminaron cagando.
- Los de Telefónica
- Los del GCBA
- Los de la casa de electricidad
- El arquitecto
- Los carpinteros
- Los acompañantes terapéuticos (dos de tres)
- Los que hacen las leyes que inhiben ciertos links que me gustaría poner en este momento
Pero bueno, a pesar y gracias a los golpes, uno va descubriendo que es lo que es porque quiere serlo. Y que si bien se pueden ajustar algunas cosas (ser menos buenudo, por un lado; ser más directo para mandar a la mierda, por el otro), no hay nada como ser fiel a uno mismo.
Por eso, mi deseo para este 2006 que va llegando, es que nos seamos todo lo fieles que queramos. Que sepamos protegernos, y a los que amamos, de quienes son más turros que nosotros. Que tengamos la sabiduría para decidir cuándo poner la otra mejilla, cuándo poner primera y cuándo y cómo usar el chipote chillón.
Todah Rabah, es decir, gracias, por el 2005. Disfrutemos de la cosecha 2006.
Añada buena,
Diego
Etiquetas: DEL 76
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