sábado 31 de diciembre de 2005

Todah Rabah

Si tengo que elegir una anécdota de este 2005 que se va terminando, creo que me quedo con mi encuentro cercano con aspirantes a afiliados del Nacional Socialismo Alemán. Sí, sí, con dos pibes con la esvástica colgada del cuello (literalmente).

Me subo al bondi en Corrientes y Billinghurst (zona bastante paisana por cierto), y un flaco muy amablemente me ofrece ayuda para terminar de acomodar la silla. Ya por el rabillo del ojo me había llamado la atención su vestuario, pero hasta que no volvió a su asiento, lo observé más en detalle, y escuché las charlas que tenía con su compañero, no terminé de confirmarlo (sí, sí, soy un poco lento). Obviamente, para bajar me volvieron a ofrecer ayuda, la cual volví a aceptar pero con muchas ganas de despedirlos con algún comentario en hebreo o con ironía, pero no lo hice. Un poco porque era kilombo al pedo, y otro poco, aunque me cueste admitirlo, por eso de que soldado que huye sirve para otra guerra…

Y digo que elegiría esta anécdota por dos razones:

  1. Me resulta bastante pintoresca la situación, máxime cuando el día anterior quienes me habían ayudado haciendo un trayecto muy similar habían sido dos muchachos israelíes. Además, dos nazis ayudando a un judío ecuménico como yo. Surrealismo, dirán algunos.
  2. Hubo varias “malas personas” que durante el año me ayudaron de una u otra forma pero que a diferencia de estos pibes, me terminaron cagando.
Sí, si bien gracias a Dios, no sufrí ninguna gran traición, se podría decir que tendría que haberle prestado un poco más de atención al “hay mucho garca dando vueltas” de Mario. A saber:
  • Los de Telefónica
  • Los del GCBA
  • Los de la casa de electricidad
  • El arquitecto
  • Los carpinteros
  • Los acompañantes terapéuticos (dos de tres)
  • Los que hacen las leyes que inhiben ciertos links que me gustaría poner en este momento
Todos ellos me dieron algo que necesité (bueno, obviemos a los políticos), aunque también me jodieron bastante. Y debo admitir que, como aquél que en algún momento duda de su religión, estos hechos me hicieron dudar acerca de las ventajas de ser buena persona (qué poco modesto suena decir “soy buena persona”, no? Pensar que cuando uno dice su credo, debería estar diciendo algo similar y no suena tan soberbio).

Pero bueno, a pesar y gracias a los golpes, uno va descubriendo que es lo que es porque quiere serlo. Y que si bien se pueden ajustar algunas cosas (ser menos buenudo, por un lado; ser más directo para mandar a la mierda, por el otro), no hay nada como ser fiel a uno mismo.

Por eso, mi deseo para este 2006 que va llegando, es que nos seamos todo lo fieles que queramos. Que sepamos protegernos, y a los que amamos, de quienes son más turros que nosotros. Que tengamos la sabiduría para decidir cuándo poner la otra mejilla, cuándo poner primera y cuándo y cómo usar el chipote chillón.

Todah Rabah, es decir, gracias, por el 2005. Disfrutemos de la cosecha 2006.

Añada buena,

Diego

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viernes 30 de diciembre de 2005

Contrato Social de la Universidad

Reflexiono sobre el actual contrato Universidad - Sociedad en la Argentina, y lo que veo es que a nuestra sociedad sólo le preocupan 3 cosas acerca de la enseñanza: que sea libre, laica y gratuita. Está muy bien que se preocupe por cuidar estas 3 virtudes, pero me parece que, al mismo tiempo, nos hemos olvidado del qué se enseña y de qué queremos que se enseñe.

Cada tanto aparecen notas acerca de las desproporciones comparando los matriculados de distintas carreras, pero ninguna política oficial parecería recoger el guante. Muchas veces escuchamos preguntas tipo: "habiendo tantos Médicos en algunas ciudades, ¿cómo puede ser que haya pueblos tan alejados de la salita de emergencia más cercana?", pero ¿cuántas veces nos planteamos que la Universidad fomente la participación en programas de medicina rural?

Cuando fue la crisis de 2001, el lema era "que se vayan todos", en referencia a la clase política. Pero, ¿cuántos se pusieron a pensar que, si realmente faltaba ética en su accionar y no refiriéndose a "casos aislados", posiblemente la Universidad no los había formado a tal fin? ¿Por qué no dijimos, como sociedad: "Señores, queremos que nuestras futuras generaciones de dirigentes, tengan 'otro perfil'. Revisemos cómo los estamos capacitando para saber qué cambiar para poder conseguirlo."? Después de todo, los políticos no son más que una muestra del conjunto (aunque muchas veces nos duela).

Si la gran demanda de la sociedad hoy es honestidad y compromiso social, entonces éstos deberían ser ítems insoslayables del nuevo contrato social.

(Texto escrito originalmente dentro del curso "¿Cómo Enseñar Ética, Capital Social y Desarrollo en la Universidad - 2ª edición" (SEDI / OEA - BID))

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