domingo 14 de mayo de 2006

Sentir que aún no somos

¿Qué haríamos si alguien nos diera a elegir entre liberarnos de una deuda sin pedir nada en compensación, o cobrárnosla a cambio de que firmemos nuevos pagarés? ¿Y si ese alguien fuese el Destino?

Cada tanto el Destino nos cobra las promesas que le hicimos cuando aún no éramos. Muchas veces pataleamos y nos quejamos como si no recordáramos haber firmado el documento. Otras, discutimos e incluso conseguimos renegociar la deuda (sin tener en cuenta los intereses). Además existen ocasiones donde pagamos con gusto, sabiendo que eso posibilita el circuito por el cual cobramos lo nuestro. Sin embargo, también hay otra posibilidad. Es muy esporádica, pero ocurre. A veces, el pago en cuestión, hace las veces de firma de un nuevo contrato. Y eso nos da miedo.

Nos da miedo, porque nos damos cuenta de que si pagamos, y contradiciendo cualquier figura económica, aumenta la deuda en vez de achicarse. Nos da miedo, porque no sabemos si nuestro bolsillo resistirá semejante cheque en blanco. Pero por sobretodo, nos da miedo, porque podemos elegir.

Es que estas ocasiones tienen otra particularidad: podemos decidir no pagarlas. Entonces, probablemente sea más fácil romper el pagaré y decir "Gracias", mientras nos vamos contentos y con lo que nos ahorramos nos compramos un escapismo de vainilla y pistacho. No obstante, muchas veces pagamos...

¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué nos arriesgamos a caer en bancarrota?

Tal vez, porque éstas sean las veces en que entendemos de qué se trata. Tal vez, porque éstas sean las veces en que creemos que nuestro destino está en nuestras manos. Tal vez, porque éstas sean las veces en que volvemos a confiar en nosotros mismos de la manera en que lo hacíamos cuando aún no éramos.

Etiquetas: ,

Si te gustó este post, ingresá tu mail y te aviso cuando escribo otro

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Vínculos a esta entrada:

Crear un vínculo

<< Página principal